Año tras año se escuchan por esta época frases en los eventos de Carnaval, frases como:  “este carnaval ha sido el mejor de la historia”, “esta es la mejor reina que hemos tenido”, “este año veo mejor organizado el desfile”, o este ha sido el mejor festival de orquestas que yo he visto”. Sin lugar a dudas, los registros fotográficos, las experiencias vividas por los asistentes y el reporte de la historia va a dejar constancia que en 2019, en la emblemática Plaza de La Paz de Barranquilla, asistimos a un tronco de Festival de Orquestas, en el marco de la celebración de los 50 años del evento.

Volvió a sentirse en el escenario esa conexión del artista que se inspira para entregar lo mejor de sí y esa espontánea reacción del público para aplaudir y corear las canciones que le llegan al alma.

No todos pueden estar en la tarima, hay de por medio compromisos previamente adquiridos con los cruces de horario que dificultan la llegada de muchos. También existen quienes consideran que con su gran poder mediático y la repetitiva promoción, que hoy convierte en éxito temas efímeros, es suficiente.

En medio de lo polémico que resulta escoger ganadores a la hora de consultar la preferencia y el gusto musical de la gente, en este Festival de Orquestas 2019, en sus 50 años de creado, hay que decir que todos tienen Congo de oro. Literalmente ganaron el Congo sólo con montarse a la tarima y hacer recordar la historia que es muy grata. Así se organizó y fue un acierto, el artista que se sube a una tarima a cantar o danzar, en el Festival de Orquestas de Barranquilla, más que el Congo se disputa los aplausos.

Carnaval S.A. viene trabajando en el rescate de los valores culturales, en cuanto al Festival de Orquestas 50 años no son suficientes para llegar a la madurez. Eso lo demuestra lo ocurrido en la Plaza de La Paz, siempre será el público el que tenga la razón y por fortuna esta vez no había competencia.

El de este año fue un concierto plural, con diversos géneros musicales y apelando a la historia y el talento, se dio rienda suelta al disfrute sano.

Es injusto hacer menciones particulares, aunque más injusto sería no contar la verdad. El maestro Juan Piña se la jugó con sus hijas y las puso a cantar los mejores éxitos de Estercita Forero o Adolfo Echeverría con los que él se hizo famoso en los distintos Festivales a los que asistió. Juancho, el Niño de San Marcos lució impecable.

A Peter Manjarrés a quien llaman el «Caballero del Vallenato» le queda muy bien ese calificativo, eso es en la tarima, un verdadero caballero. Le regaló al público toda su creatividad y profesionalismo, se vio muy bien, acompañado de su pequeña hija que bailaba en la tarima de manera serena respaldando a quien es su héroe y el de muchos que se declaran peteristas. El público pidió una canción adicional que la organización del evento se negó a conceder, ese detalle suele ocurrir cuando el tiempo apremia. No obstante Peter Manjarrés bajó del escenario tranquilo y seguro  de que cumplió con su deber.

El Caballero del Vallenato, Peter Manjarrés.

El vallenato sigue siendo un aporte musical fundamental para el Carnaval de Barranquilla. Cuando le llegó el turno al «Pulmón de Oro Poncho Zuleta, ya todos los presentes nos imaginábamos lo que iba a ocurrir. Poncho, con sus tantos años de edad y más de 50 de vida artística sigue siendo un artista integral, sigue cantando con toda la fuerza melódica y la inspiración que le da el ser representante principal de la dinastía Zuleta. “Lo ocurrido esta noche me llena de orgullo y satisfacción, este Carnaval de Barranquilla es una deuda de gratitud que sumo en mi corazón, esta es la alegría de Colombia”, expresó el considerado Pulmón de Oro del vallenato, quien a petición del público cantó Mi Hermano y Yo la canción que no deja de ser la que le llega al alma.

El pulmón de Oro del Vallenato, Poncho Zuleta durante su participación en el 50 Festival Orquesta

Es insuficiente el espacio de este portal para seguir registrando lo ocurrido en el Festival de Orquestas 50 años, sin embargo hay que mencionar lo agradable que resultó para el público poder apreciar a artistas que durante tantos años han deleitado a los asistentes. La Big Band que armaron para montar un show en reconocimiento a la historia llenó las expectativas. Una fusión de Jacaranda Orquesta con participación de músicos que pertenecieron a la denominada Orquesta del Carnaval se encargó de subir los tonos para que la gente siguiera gozando. Siguió Sergio Vargas con sus éxitos que no faltan en el Carnaval de Barranquilla, Bonny Cepeda no ha podido tomarse la medicina que le recetó el doctor y sigue por los escenarios llenando de alegría al público, mientras que Iván Villazón sigue montado en la película de quienes desde la década de los 80 se propusieron extender la influencia del vallenato. Ni hablar de lo que siguió, bien entrada la madrugada:  Eddie Herrera, ese artista que parece haberse enamorado de Barranquilla no pierde su gracia y no desaprovecha oportunidad para piropear a la capital del Atlántico, que en forma coqueta le hace el guiño. Como decimos los costeños, “es que esa chica le pica el ojo”.

 

 

 

Finalmente y como siempre lo han dicho los artistas que llegan a la ciudad, el de Barranquilla es el mejor público del mundo. Excelente comportamiento el de los asistentes y excelente organización la del Festival. Es por eso que nos atrevemos a decir, sin exageraciones, que además de los artistas en este festival de orquestas hubo “Congo de Oro para todos”.

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