Esta víctima del conflicto en el Caribe trabaja en casa en la confección de ropa masculina al tiempo que se encarga del cuidado de sus dos hijos.

Diana Ibáñez es una joven madre de dos niños, una emprendedora diseñadora de modas, cuyo rostro expresa humildad y dolor a la vez que esperanzas y sueños, luego de haber padecido los golpes del conflicto.

Desde pequeña tuvo que salir de su tierra por la fuerza a raíz del acoso que los grupos armados ocasionaban en la zona en donde fueron desaparecidos varios de sus familiares cercanos.

Estar lejos de su tierra le sigue pesando en su vida, le genera nostalgia, pero saca fuerzas para avanzar en su proyecto de vida.

Diana logró estudiar en la Universidad Autónoma del Caribe en donde se graduó como diseñadora de modas. Ahora trabaja en casa en la confección de ropa masculina y se encarga del cuidado de sus dos hijos. Su pequeño taller es un rincón lleno de camisas terminadas, hilos, tijeras, agujas e inspiración de diseño.

En una reciente actividad recibió de la Unidad para las Víctimas telas para su emprendimiento, desde donde se vislumbra triunfadora y educadora, ya que aspira a seguir confeccionando a nivel internacional y dictar clases a quienes quieran aprender más sobre diseño de elementos de vestir y reconstrucción de la vida, para confeccionar el futuro personal y del país.

Diana se declara agradecida con la región Caribe y especialmente con el Atlántico en donde ha encontrado gente amable. Actualmente está incluida en el programa de acceso a la educación que forma parte de la oferta institucional de educación superior de la Unidad para las Víctimas.

Ahora pinta un futuro en paz y reconoce que si llegara a tener en frente a quienes le han hecho daño, les daría un abrazo para pedirles que ayuden a recuperar la fe, a generar confianza y a disfrutar de la felicidad que produce hacer el bien. Para ella, el perdón es muy importante y por eso en sus oraciones están incluidos sus victimarios

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