(Texto y fotos Aldira Chamorro Ojeda)

La filosofía africana nos ha enseñado la importancia que tiene para ellos el trabajo de cooperación y que todos los miembros de su comunidad se traten como una sola familia, por ello, el Consejo Comunitario Afrocolombiano de Luruaco no pudo escoger mejor nombre para identificarse que el de “Kusuto Ma Gende”, que significa “Nosotros, mi gente”.

Dentro de los objetivos de este Consejo Comunitario, representado por Marilyn Morales Roa, se encuentra la defensa y preservación de la identidad cultural mediante la trasmisión de los saberes y prácticas ancestrales.

De ahí que, hace siete años, decidieron realizar el Festival del Dulce para rescatar la tradición que integra a la familia y afianza lazos de amistad con los vecinos, al compartir los deliciosos platillos que contienen las recetas que han pasado de generación a generación. Además, es una actividad que genera ingresos a la economía familiar.

“La idea nació de Emmanuel Morales, miembro de nuestra comunidad, quien observó que se estaba perdiendo la costumbre de intercambiar dulces con los vecinos en la Semana Santa. Nos expresó su inquietud y comenzamos a trabajar, de manera conjunta, en una estrategia para recuperar esa práctica”, explicó Marilyn.

Es así como desde el 2013, en la temporada de Semana Santa, los dulces saberes y sabores de Kusuto Ma Gende engalanan la plaza principal de Luruaco para deleitar el paladar de propios y visitantes.

Este año, el festival no coincidió con la Semana Santa, fue realizado entre el 23 y el 30 de marzo, con excelentes resultados para las 30 mujeres afrocolombianas que se encargan de convertir el guandú, el coco, la papaya, la piña, el tamarindo, la yuca, el ajonjolí y el ñame, entre otros,  en apetecidos manjares que guardan el secreto de la tradición ancestral.

 “Esto ha sido una oportunidad para ampliar la actividad a los días santos, lo que beneficiará a las señoras porque podrán aumentar sus ventas e ingresos”, sostuvo Marilyn.

El Consejo Comunitario Kusuto Ma Gende proporciona a este colectivo de mujeres toda la materia prima e insumos para la preparación de los dulces y la logística requerida, desde la indumentaria hasta los puestos de venta, merienda y transporte para las que viven en los corregimientos de Pendales, Santa Cruz y San Juan de Tocagua.

De esta manera, el 100 % de las ventas representan la ganancia de estas afrocolombianas, orgullosas de su raza y del legado gastronómico que heredaron de sus madres, abuelas y bisabuelas.

El primer Festival del Dulce contó con la participación de cinco señoras, hoy son 30  y cada año aumentan las solicitudes de interesadas en participar, sin embargo, no se ha podido ampliar este espacio por falta de recursos.

“Desde hace dos años, la Gobernación dejó de respaldarnos y la Alcaldía de Luruaco no se ha vinculado a esta iniciativa. Solo contamos con el apoyo del Programa Nacional de Concertación Cultural del Ministerio de Cultura, que ha mantenido su respaldo desde el primer festival”; dijo Morales.

Innovación y Oportunidades

Participar en el Festival del Dulce mantiene motivadas a estas dignas representantes de la etnia afrocolombiana que, cada año, llegan con recetas innovadoras como el dulce de patilla, semillas de ahuyama, pepino morado y berenjenas con arándonos.

Fue, precisamente, el dulce de berenjena con arándanos el que llamó la atención de la primera gestora social del municipio de Candelaria, Amalfi Gaviria Ramos, quien llegó a Luruaco motivada por esta actividad.

“Ella pidió que cuatro señoras fueran a Candelaria a dictar un taller a un grupo de productoras de dulce, les van a pagar por hora cátedra y les proporcionan transporte de ida y vuelta”, manifestó la representante del Consejo Comunitario Kusuto Ma Gende.

El dulce más ancestral

Cuando llegamos a Luruaco, encontramos a Marilyn Morales en casa de Elena Ángulo, una de las fundadoras del Consejo Comunitario y participante del Festival del Dulce.

Al entrar, nos esperaba un patio grande, sembrado con algunos productos para el consumo familiar y donde Elena ha destinado un sitio especial para preparar sus dulces en fogón de leña. En esos momentos estaba en plena faena.

Elena Angulo, fundadora del Consejo Comunitario Kusuto Ma Gende de Luruaco

En un caldero, el fuego melcochaba la papaya, el coco y la panela, que la anfitriona no dejaba de revolver con una enorme cuchara.

Con su figura menuda y con un rostro y mirada tan dulces como las recetas que prepara, nos contó que cuando era niña veía a su mamá hacer los dulces y le ayudaba a pelar la papaya, rallar el coco y moler el guandú. “En esa época no había licuadora”, comentó.

Este saber ancestral ya se encuentra en manos de sus nietos, quienes la sorprendieron al preparar bolas de chocolate, siguiendo cada uno de los pasos que aprendieron de ella. En su momento, no fue consciente de que, cuando sus descendientes jugueteaban en el patio, estaban atentos a lo que hacía su abuela.

Al preguntarle a Elena cuál es el dulce de la cultura afrocolombiana que considera más ancestral, no dudó en responder que el de guandú con coco y el de papaya con coco, éste último era el que ya habían bajado del fogón de leña y tuve la fortuna de brindarle a mi paladar la exquisitez de la tradición hecha dulce.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here