(Texto y fotografía por Aldira Chamarro Ojeda)

Además de representar la expresión cultural del Caribe que más identifica a Colombia en el exterior, la cumbia es el instrumento principal que utiliza Karla Flórez para generar valores familiares en los talleres de danza que imparte en Nueva York, Estados Unidos.

El lenguaje dancístico y su conexión con los valores familiares fueron identificados por la coreógrafa barranquillera a partir de su experiencia personal cuando, se vio en la necesidad de llevar a sus dos hijas al trabajo como bailarina e instructora de danza que ejerce en la ‘capital del mundo’, e involucrarlas tanto a ellas como a su esposo en este proceso.

“Mi esposo reforzó lo que sabía de cumbia. Hoy, él y mis hijas son un apoyo fundamental en nuestra estrategia de enseñanza. Esa fue la manera que encontramos para compartir nuestros espacios y mantener la unidad familiar”, afirma Karla al presentar su quinta obra literaria “Somos Cumbia, somos familia”, en donde condensa la articulación de esta expresión cultural de la región Caribe con las relaciones sociales.

Esta barranquillera, nacida en el barrio La Sierrita, comunicadora social – periodista y magíster en Lingüística, consideró que si en familia podían lograr esa educación lúdica, también se podían aprender otros valores de la sociedad como la cultura y la historia.

Es así como desbordó su vitalidad para compartir estos saberes con la comunidad donde residía, con sus coterráneos, mediante instituciones gubernamentales y, desde el 2014, a través de la Escuela de Danza Karla Flórez (KFSD por sus siglas en inglés).

Son incontables los colombianos, hijos de colombianos, latinoamericanos, nigerianos, afroamericanos y estadounidenses, entre otros, los que han aprendido a bailar cumbia con Karla y, ante todo, han aprendido a utilizar los códigos de esta manifestación ancestral para fortalecer las relaciones familiares.

RUEDA DE CUMBIA – FAMILIA

Al establecer la relación figurativa entre la Rueda de Cumbia y una integración familiar, Karla destaca que la comunicación visual y corporal de las parejas promueve el respeto mutuo por el espacio físico de cada uno.

El permanente movimiento circular fomenta la interacción continua e ininterrumpida entre los miembros de la familia; genera sonrisas como gesto pacificador y promueve la resiliencia para seguir en el curso de la vida, no obstante el dolor y la tragedia. (Flórez,  2018

La capacidad de escuchar y seguir la pauta musical para el baile, permite reconocer la importancia de la interferencia externa en las relaciones familiares. (Flórez, 2018)

HOMENAJE A LA TRADICIÓN

La propuesta “Somos Cumbia, somos familia” fue ganadora  del Portafolio de Estímulos 2018 que entregó la Secretaría de Cultura, Patrimonio y Turismo de la Alcaldía de Barranquilla, y sus páginas registran un merecido homenaje a cumbiambas que, con su trayectoria y disciplina, brindan un gran aporte al Carnaval de Barranquilla, declarado por la Unesco como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.

Karla y su hija Valentina bailaron en el Carnaval 2019, con Palma Africana (Foto Alfonso Cabrera Meléndez)

La Revoltosa, Palma Africana, La Pollera Colorá, Candela Viva, Pocabuyana, La Arenosa, Del Carajo, El Cañonazo, El Cumbión, La Gigantona, Gallo Giro, La Guapachosa y La Sabrosa,  son nombres de cumbiambas representativas de la festividad carnavalera que Karla utilizó para bautizar los diferentes pasos de cumbia que hoy baila una amplia comunidad neoyorkina de diversas edades y nacionalidades.

En el proceso de investigación para sustentar su propuesta, la autora encontró  muchas cumbiambas de gran trayectoria que no podían quedarse fuera de este trabajo, por lo que decidió ampliar  su exploración para el libro.

“Todas han sido portadoras permanentes de la salvaguarda de esta tradición y es muy hermoso cuando puedes validar este trabajo, ejemplo para las generaciones futuras”. Explica, además, que son muchas las que quedaron sin entrevistar, lo que abre el espacio para una segunda parte de esta iniciativa literaria.

UNESCO

Así como la Rueda de Cumbia enseña que la vida debe estar en permanente movimiento, Karla nunca se detiene en su objetivo de dar a conocer las costumbres culturales de su amada Barranquilla, por ello, “Somos Cumbia, somos familia” hace parte de la Biblioteca de la Unesco.

Con evidente emoción, narra la experiencia de presentar la cumbia en los jardines del edificio de las Naciones Unidas en Nueva York como parte de la pieza de danza multicultural “Aangik Cuerpo”, donde tuvo la oportunidad de entregar la versión en español del libro al secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

“Por primera vez se tocó la cumbia en este escenario y lo hicimos con el tema La Juliana, de Joaquín Pérez Arzuza, compositor del grupo Tradición de Barranquilla, quien tiene una sensibilidad maravillosa, que expresa tanto en la letra como en la música de sus creaciones”.

Desde el 2008, Karla es miembro del Consejo Internacional de Danza de la Unesco.

LO QUE VIENE

Y así, entre tambores, flautas de millo y adornos cumbiamberos, Karla continúa trabajando en la evolución permanente de sus sueños que, ahora, están enfocados en complementar este manual de danza para el acompañamiento formativo de la familia con nuevos productos literarios relacionados con la música, el vestuario y la parafernalia de la cumbia.

“Hay mucho interés por aprender de la cumbia, uno de nuestros grandes activos culturales, eso me motiva a seguir educando desde el arte y las tradiciones colombianas”, sostuvo esta barranquillera, orgullosa de sus orígenes.

Bibliografía:

Flórez, Karla. 2018. Somos cumbia somos familia. Bogotá, Colombia. La imprenta Editores S.A.

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