En un rincón del barrio Alfonso López en Barranquilla descubrimos a este artista natural. Sus pinturas son un mensaje de esperanza.

Tiene 63 años y siempre ha vivido en la misma casa en la que sus padres lo engendraron y recibieron el siglo pasado. Su cabello largo y una mirada perdida, además de las huellas corporales que describen la situación por la que ha pasado, le dan la autoridad suficiente para afirmar que nada viene por casualidad.

Néstor Montaño –a quien todos llaman Tico- guarda con recelo más de un centenar de pinturas al óleo, retablos y dibujos manuales que ha venido elaborando en el silencio que le causa su prematura pérdida de capacidad auditiva.

Ni siquiera ha estampado su firma en las pinturas. Aunque tiene claro el valor comercial que ellas representan, jamás ha permitido que los promotores culturales interrumpan sus sueños de llevar al cielo el mensaje de esperanza que según él, le han inspirado las situaciones y experiencias vividas en su tránsito terrenal.

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