Valentina Marín Rivera*

“Un corazón agradecido es un imán para milagros”.
¿Quién es la última persona a la que abrazaste? ¿Qué fue lo último que hiciste antes de que llegara la cuarentena? Son momentos que han rondado mi cabeza los últimos días. Hace unas semanas estábamos caminando libremente, saliendo y abrazando a nuestros amigos y colegas, comiendo en restaurantes al aire libre… que increíble como todo puede cambiar de un momento para otro.

Esta situación está abriendo una oportunidad para cultivar la consciencia y nutrirla con el poder de la gratitud. ¿Quién diría que la magia de la vida residía en los momentos más sencillos y cotidianos? El agradecimiento es una invitación a reconocer el milagro de las cosas sencillas. Un pájaro volando alto, disfrutar del helado favorito, abrazar a un ser querido, contemplar las nubes y su movimiento, ¿hemos saboreado realmente estos momentos cotidianos? De cierta manera es un llamado para permitirnos recordar que debemos apreciar las cosas en el momento presente, que se puede vivir con curiosidad, apertura e interés. Al generar consciencia sobre cómo son las cosas ordinarias las que hacen que la vida sea extraordinaria todo se presenta de una manera diferente ante nuestros ojos. Es realmente el momento perfecto para empezar a desarrollar una actitud de gratitud, especialmente ahora frente a una contingencia como lo es el COVID-19.

¿Qué es lo primero que hacemos cuando nos levantamos? A veces llegan pensamientos relacionados con no querer madrugar, o con el cansancio de estar en casa; puede que la primera acción del día sea la de mirar el celular, también hay días en los cuales la falta de ánimo y motivación están presentes al despertar. Todo eso distrae la atención del milagro que estamos presenciando al abrir los ojos a un nuevo despertar. Es tan poderoso empezar cada mañana con un corazón agradecido, amanecer (‘AMA NACER’), siendo consciente de cómo ese nuevo día se presenta como una nueva oportunidad. Esto también aplica a cómo cerramos el día y qué es lo que hacemos antes de ir a dormir.

El erudito David Standl-Rast dice que “No es la felicidad lo que nos hace agradecidos, es el agradecimiento lo que nos hace felices”. Es una emoción que conecta a los seres humanos con las bendiciones de la vida, con la abundancia y que permite reconocer los dones y virtudes tanto a nivel personal, como en aquellos presentes en nuestra vida. Es una actitud expansiva que ayuda a ampliar la perspectiva y a hacer énfasis en lo positivo; la gratitud es la llave que le abre la puerta a la felicidad.

Una actitud de gratitud invita a contemplar no sólo las bendiciones y cosas positivas de la vida, se enfoca también en el agradecimiento en los momentos difíciles y críticos. Así que, en vez de preguntarnos, ¿Cuándo va a pasar este virus? Podemos preguntarnos qué podemos aprender de la situación que gracias a él se ha generado. Necesitamos perspectiva y expansión para poder contemplar la oportunidad dentro de la dificultad, la bendición en medio del caos. Algunas preguntas pertinentes para cultivar esta actitud son:

¿Qué se puede aprender de la situación?
¿Qué fortalezas he descubierto o usado?
¿Qué he aprendido sobre mí mismo?
¿Qué es lo positivo que ha generado esta situación?

Otra manera que nos permite nutrir esta poderosa emoción es el tomarnos el tiempo para reconocer y reflexionar sobre las bendiciones cotidianas. Cada noche,  antes de dormir,  podemos hacer un recuento mental del día, de los momentos positivos y felices para poder escribirlos y reflexionar sobre ellos. Consiste en llevar la atención al detalle, a la esencia y lo cotidiano para poder reconocer aquellas bendiciones ya presentes en el diario vivir. Esta es una de las intervenciones positivas más conocidas de la Psicología Positiva (Martin Seligman) y se llama las tres bendiciones.

Finalmente, el agradecimiento se puede manifestar apreciando a quienes nos rodean. La gratitud es un nutriente esencial para las relaciones y conexión humana; es una expresión de amor que permite ver la grandeza y humanidad en la otra persona. Cuando se expresa genuino agradecimiento en las relaciones se logra que la otra persona sea consciente de su propio valor y de cuán importante es su presencia para nosotros. Lo cierto es que no sabemos cuánto tiempo tenemos en este mundo, ellos tampoco lo saben y una manera de honrar su vida en el día a día es no dejando que pase el tiempo sin dejar que aquellos a quienes amamos lo sepan ¿por qué no hacerlo hoy?

Cuando vivimos desde la gratitud decimos ¡Sí! rotundamente a la vida, decimos ¡Sí! a las bendiciones cotidianas y al amor, se genera apertura para contemplar nuevas perspectivas; es posible que incluso podamos agradecer al virus, como reflexionaba Gonzalo Gallo, “porque nos recuerda que el arte de vivir es el arte de amar y no el de hacer y correr para tener más”.

Claro que todo va a cambiar, pero este tiempo también nos habrá cambiado a nosotros y con optimismo me atrevo a decir que vamos a salir más conscientes, agradecidos y humanos.

*Asesora de felicidad Rectoría Nacional Fundación Universitaria del Área Andina. Comunicadora Social especializada en Psicología Positiva y estudios de Felicidad.

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