sábado, noviembre 26, 2022
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Pastel de pato en la carretera

Las mujeres de Pital  de Megua conquistan el paladar de los viajeros con nuevas fórmulas de pastel en hoja de bijao. El pastel de pato,  el más apetecido de la temporada

A menos de 30 kilómetros de Barranquilla, en un punto estratégico de la carretera La Cordialidad, antes de llegar a Baranoa, existe un puesto de venta de pasteles que deleita el paladar de quienes  pasan por el lugar.

Un grupo de mujeres,  vinculadas a la Asociación de Hacedoras de Pasteles, montaron su particular venta de productos alimenticios,  cuya característica especial es ofrecer exclusivamente pasteles tradicionales con fórmulas novedosas que hacen caer en tentación a cualquier viajero.

Por segunda vez,  en menos de un mes, iba pasando por allí y me detuve a mitigar la fatiga que produce el conducir, solo o acompañado, en una carretera  por la que pasan a diario cientos de vehículos.

Nadie se resiste a la tentación de disfrutar los pasteles que ofrecen estas mujeres, a quienes la vida les ha mostrado un camino hacia la construcción de un mejor porvenir para sus futuras generaciones.

Jenifer Silvera es una mujer luchadora, hace 8 años se dedica a la venta de pasteles, su rostro refleja la nobleza de un ser auténticamente humilde y genuinamente triunfadora  en medio de las dificultades que produce haber nacido en un hogar sin mayores riquezas materiales.

Ella nos atendió de manera amable y se enfrentó a las preguntas de un reportero nato, al que luego de saciar su paladar se le ocurre hacer una entrevista para publicar con el respectivo permiso verbal de su personaje de turno.

La Asociación de Mujeres Hacedoras de Pastel de Pital de Megua, Asomuhapas, es una organización de carácter social en la que 30 asociad@s pioner@s, 29 mujeres y un hombre, se reunieron para sacar adelante sus proyectos de vida y sostener a sus familias. Ha crecido su radio de acción y generan empleo para más de 60 familias que viven de la venta de pastel.

» Tenemos un sistema en el que la venta se organiza por días, de lunes a viernes hay turnos por parejas y logran venderse entre 50 y 60 pasteles por jornada, sin embargo los fines de semana la demanda crece y esas ventas han llegado a superar los 400 pasteles por día» cuenta la mujer a la que la mirada le brilla al ver que pudiera el mundo conocer este relato caribe.

Entre los beneficiarios de la actividad hay que contar a quienes suministran la verdura fresca, las carnes de los animales que se utilizan para la cocción del pastel, que incluye sabores de gallina, cerdo, pavo, pato y otras variedades que en la medida de lo posible irán solicitando los comensales.

La más reciente fórmula exitosa es la del pastel de pato, según Jenifer es uno de los sabores que más llama la atención, pues no es frecuente en los restaurantes ni puntos de venta de comidas.

Pasar por ese punto de la carretera la Cordialidad, unos 200 metros después del peaje en el sentido Barranquilla – Baranoa es un privilegio que Dios le da a quienes son capaces de reconocer el buen gusto por la comida autóctona de la Región Caribe.

Más que una historia de vida, es una experiencia colectiva que merece ser contada, para que a partir de este momento quien lea esta nota y pueda pasar por ese lugar  se detenga a degustar un rico pastel del sabor que prefiera, es preciso que el mundo sepa de lo que se están perdiendo quienes no han tenido la fortuna de transitar por esa vía.

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