De manera jocosa, Guillermo Rubio, un barranquillero de pura cepa que llegó a la poesía sin habérselo propuesto, cuenta la historia de su descubrimiento como narrador moderno apelando a la rima.

Coincidiendo con la celebración del día del Idioma, este odontólogo de 50 años, egresado de la Universidad Javeriana, padre de dos hijas Salomé de 18 y Penélope de 16, confiesa que navega cómodo en las turbulentas aguas de la poesía literaria, sin siquiera entender de qué se trata su talento.

La cancelación de una cita con uno de sus pacientes catapultó la obra en prosa de este escritor nato.

Cuenta que una mañana, hace cuatro años, estando en su consultorio y mientras esperaba a un paciente que finalmente canceló, le dio por escribir en un papel la supuesta historia de un barranquillero que regresaba a la ciudad y la había encontrado cambiada.

Llamó a un amigo para leerle por teléfono su proyecto de carta nostálgica, cuando al otro lado de la línea escuchó la voz que le inspiró su pasión. «Eche esa vaina está muy buena, mira que todo rima y no está nada mal», le dijo su amigo a quien hoy reconoce como el descubridor de su talento.

«La verdad es que al decirme eso pude volver a leer lo escrito y me di cuenta de que había rima y ritmo en el texto, sin habérmelo propuesto, porque escribí en prosa con la única intención de plasmar el color Caribe que tienen las palabras que usamos en Barranquilla», manifiesta Guillermo.

Su talento es innato, es un hombre organizado en sus actividades cotidianas y profesionales, por lo que en sus escritos y relatos orales se nota la facilidad para expresar de manera profunda un concepto, apelando a la palabra cotidiana que se usa en la calle y cada esquina currambera, como caldo de cultivo adecuado para enamorarse de esa poesía milimétrica escondida en sus escritos y desnudada al oído de quién escucha el relato.

Las marchas y protestas callejeras, los triunfos y derrotas del Junior, la pandemia, la crisis cultural, el carnaval, las elecciones norteamericanas, la reforma tributaria y cualquier asunto de interés, han sido tratados con estilo poético por este hombre amante de la vida cotidiana que aspira a trascender sin haber alcanzado a descubrirse en su propia obra.

En Pasaporte Caribe queremos destacar a este comunicador natural, profesional de la salud oral y defensor de la cultura a través de una pequeña reflexión sobre su aporte a nuestro idioma.

Guillermo Rubio, «Guillermo Amigo», ese que ha viajado por el mundo con los niños cantores de la tierra en que cada palabra y cada verso se convierte en la salida que cómo diría el poeta lejos de su hogar, caminante no hay camino, se hace camino al andar.

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